El 15 de marzo de 1973, el gobierno panameño logra, mediante invitación formal, convocar en ciudad de Panamá una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para discutir la causa panameña en este foro. La resolución final de apoyo a la causa panameña fue respaldada positivamente por 13 de los miembros del Consejo de Seguridad. Estados Unidos votó en contra de la resolución y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte se abstuvieron.Sobre la positiva imagen que generó para nuestro país a nivel internacional la reunión en Panamá, además del claro apoyo a la causa panameña, el presidente Richard Nixon, en un informe enviado al Congreso de Estados Unidos el 3 de mayo de ese año, denunció "duramente" la reunión del Consejo de Seguridad en Panamá, según escribe William J. Jordan (exembajador de Estados Unidos en Panamá), en sus memorias. Pero el mismo informe de Nixon advertía que: "Otro problema importante no resuelto es el del Canal de Panamá y la Zona circundante. La operación del Canal por parte de Estados Unidos y nuestra presencia misma en ese país están regidas por las cláusulas de un tratado firmado en 1903. El mundo ha cambiado radicalmente durante 70 años de vigencia de ese tratado. América Latina ha cambiado. Panamá ha cambiado. Y los términos de nuestra relación deben reflejar de una forma razonable los cambios que han ocurrido.
Otras opciones posteriores que tuvo Panamá de formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU, fue por tercera y cuarta vez, en 1976-1977 y en 1981-1982, respectivamente. A partir de enero de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2008, merced a la política exterior del presidente Martín Torrijos, sabiamente ejecutada por el canciller Samuel Lewis Navarro, Panamá ocupará, por quinta vez, el importante puesto en el Consejo de Seguridad. En esta nueva oportunidad, contamos con el concurso del Dr. Ricardo Alberto Arias, como nuestro representante permanente ante la ONU, a quien corresponderá representarnos (a Panamá y a toda la región de América Latina y el Caribe) en el seno de este importante organismo. Un diplomático panameño modesto, prudente e inteligente que, a no dudar, sabrá desempeñarse siempre con el corazón despejado, la inteligencia alerta y el ánimo dispuesto a hacer todo a su alcance para que la justicia, la tolerancia, la democracia y el respeto no sean sólo términos sonoros, sino conceptos de verdadero contenido. Es decir, ha de procurar por todos los medios posibles que se cumpla la tarea primordial del Consejo de mantener la paz y la seguridad internacionales y de hacer prevalecer los principios y propósitos de las Naciones Unidas.


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